Todos hemos oído en casi todas las encuestas autocomplacientes que los españoles no somos racistas, que somos muy solidarios y que cada vez que hay una catástrofe ayudamos a los que lo necesitan. Creo que casos como el de El Ejido o lo que está ocurriendo ahora mismo en Villaverde contradice las encuestas. Vamos a repasar un poco lo que ha ocurrido en España en los últimos años. Entre los 60-70 muchos españoles emigraron en busca de un futuro mejor a los países ricos de Europa (Francia, Alemania, Suiza y Bélgica principalmente). Luego llegó la democracia y la recuperación económica de España, la implantación de empresas europeas buscando trabajadores con sueldos bajos y gracias a los fondos de cohesión de la UE España se ha convertido en uno de los 20 países más ricos del mundo (muchos más son los países pobres).
Yo pude comprobar con mis propios ojos cómo Paris en 1989 estaba repleta de inmigrantes africanos que buscaban un futuro con más oportunidades. Mientras en esa época en Madrid era extraño ver un extranjero. Recuerdo que en mi colegio había una familia chilena que había huido de la dictadura de Pinochet y un brasileño que se vino porque su padre estaba haciendo un master en Madrid. A mediados de los 90 ya era más normal ver extranjeros en España y ahora es lo habitual. Antes de los 90 nadie era racista en España, ¿Quizás porque no había inmigración? Bueno no, sí se era racista con los gitanos.
Ahora en Madrid hay un montón de chinos, marroquíes, africanos subsaharianos, rumanos, latinamericanos…
¿Y ahora qué pasa? Se mira con desconfianza al otro, se dice que no se adaptan, que viven en guetos, que “yo no soy racista, ojo, pero es que los moros, es que los dominicanos…”
Creo que lo primero que habría que hacer es pensar en los motivos por los que han venido a España, conocer cómo es vivir en sus países. Yo he estado en Guatemala y República Dominicana hace poco y se entiende perfectamente que cualquiera se quiera ir. Siguiendo en la piel de un inmigrante, por cierto que debajo somos todos del mismo color, llegamos a un país diferente al nuestro, podemos percibir como nos miran con cierto recelo los españoles, nos ayudamos los del mismo país o de la misma ciudad, barrio o pueblo. Nos engañan nuestros propios compatriotas, los españoles. Trabajamos en lo que los españoles no quieren trabajar, bueno, no todos los futbolistas no son mirados tan mal como los de a pie. Es duro vivir así, lejos de tu familia, con contratos basura, empleo precario y con miedo a que a uno le peguen.
Entiendo perfectamente al vecino que le molesta tener en la puerta de al lado a unos latinoamericanos que están de fiesta hasta las tantas, hay que entender que provienen de una cultura distinta y se está produciendo una especie de choque, tenemos que adaptarnos los unos a los otros. Es muy peligroso generalizar y la gran mayoría de los inmigrantes son gente honrada y muy trabajadora, es a lo que vienen, no a robarnos ni matarnos ni invadirnos como dicen los retrasados mentales de los ultras sur. Lo grave es que un club les apoye y un jugador inmigrante y que apoya una campaña contra el racismo les regale su camiseta para que la rifen y con ese dinero financiar sus viajes siguiendo al Real Madrid y entre otras cosas pegar a gente y si es un inmigrante-maleante pues mejor que mejor. Me refiero a Roberto Carlos un tipo que por lo visto el cerebro es el único músculo que no ejercita.
Desde los medios se pide calma y que no hay que ser racista pero por otro lado lo jalean. Ayer en Telemadrid en el programa Sucedió en Madrid no tuvieron mejor idea que la de poner un reportaje sobre un instituto en el que agredieron a una chica española unas ecuatorianas. No creo que sea el momento oportuno ni la manera de hacerlo. Hace tiempo hablando sobre la justicia y lo fácil que era seguir delinquiendo teniendo juicios pendientes pero que se retrasaban por la lentitud del sistema judicial ilustran la noticia con la detención de un sudamericano en el metro ¿Es necesario, es oportuno? Hace pocos meses salieron las cifras de la delincuencia en Madrid y resulta que la mayoría de los delitos los cometieron españoles, pero claro a eso no se le da tanto bombo.
Los únicos que han dado una lección de antirracistas han sido los padres del niño asesinado que han criticado los actos xenófobos o racistas (la verdad que no entiendo muy bien la diferencia semántica de estos términos) sin ningún tipo de doblez. No así está ocurriendo con las asociaciones de vecinos de Villaverde. Acabo de ver en Telemadrid como una vecina dice que ella no es racista que tal y que cual pero que claro, que de tres calles una está entera llena de inmigrantes. ¿¡Eso es racismo!?
Hace tiempo oí a una representante de una asociación de inmigrantes marroquíes que además de enseñar la cultura y trabajar con los inmigrantes para que se integren también habría que trabajar con los españoles que reciben al inmigrante.
Por último quiero decir que no todo el mundo es bueno y que hay mafias formadas por inmigrantes que se dedican al narcotráfico o a cualquier tipo de actividad delictiva, pero creo que debemos despojar nuestro vocabulario etiquetas como “un inmigrante”, “un dominicano”, “un marroquí”… porque algo individual es fácilmente convertido en categoría por gente corriente y además es instrumentalizado por facciones de ultraderecha.
Otras historias de la Historia desde lo más antiguo hasta lo más reciente,Historia viva. Un poco de actualidad globalizada y algo de crítica constructiva y deconstructiva.
